Del consultorio al escenario
TANGO QUE ME HICISTE BIEN


Todavía en incipiente crecimiento en el país, ya son varios los sitios que pusieron en marcha la llamada tango terapia, una disciplina usada para tratar a pacientes con fobias, neurosis, psicosis, Alzheimer, Down, Parkinson y hasta no videntes. Ya hay también bibliografía, congresos y entidades especializadas. Y los resultados, dicen, son sorprendentes.
Por  Maricel Seeger y Ariel Bargach


A adaptar la letra. No va mas aquello de Enrique Pedro Maroni en su Apología tanguera. Nada de “tango que me hiciste mal, y sin embargo, te quiero”. Ahora es “tango que me hiciste y me haces bien, y por eso mismo te quiero”. La explicación tiene, por el momento, el nombre de tango terapia y tras recoger estudios en Estados Unidos, Canadá y España, asoma en la Argentina, hasta acá con un par de Congresos, algunos libros, muchos informes sobre experiencias y algunas organizaciones como lideres.


Básicamente, los principales cambios en quienes bailan se dan en torno de su integración social, pero también se vieron avances importantes en afectados por el mal de Parkinson, psicosis, neurosis, fobias, y síndrome de Down. Y los beneficios alcanzan también a los no videntes. En el país, tres congresos (Rosario, Mendoza y Buenos Aires) ya analizaron experiencias, discutieron conclusiones de estudios y debatieron variantes. Y aunque aun existe un mundo por explorar, algunas investigaciones de la Fundación Favaloro y de las universidades de Washington y McGill de Montreal ya dieron resultados interesantes.


Si se nos obligara a una división, hablaríamos de psicotango y de danzaterapia. Se viene investigando su efecto en distintas enfermedades durante años. Creemos que con un debido entrenamiento del tango terapeuta – lo que incluye transitar la experiencia del tango y estudiar en profundidad una carrera en salud y la enfermedad que tratamos- esto se puede aplicar a todo tipo de enfermedades porque implica intervenir sobre el alma de los individuos a través del arte-tango. Por eso hablamos de psico (de psique-alma)-tango” explica Ignacio Lavalle, uno de los autores de Psicotango. Danza como terapia junto a Monica Peri. “La especificidad que tiene esta disciplina es que, al ser social, concentra, vincula, devuelve a los individuos a su esencia: la de estar con otros, participando de una ceremonia a través del ritual” resalta Lavalle, que destaca que el movimiento “permite aplacar la sintomatología y, en consecuencia, disminuye el dolor”.
Con muchas quebradas por delante


Buena parte de la historia reconoce origen en Rosario. Ahí, la Asociación Sentimiento Tango dio los primeros pasos. “En 2004 hicimos una primera experiencia con no videntes, mas bien por curiosidad, pero después probamos en geriátricos y centros de discapacidad, y enseguida supimos que en Canadá se estaban estudiando fuerte los efectos terapéuticos del tango, rememora Marisa Maragliano, con cargo de secretaria de la organización, aunque responde “milonguera” cuando  se le pregunta que hace.


Las primeras pruebas de la Asociación rosarina con enfermos de Parkinson y Alzheimer mostraron resultados notables: “Vimos que se los podía sacar de esa quietud en la que estaban muchos de ellos vivieron el tango, conocen sus letras, cuentan sus experiencias… Y además se conectan con el otro. El tema los atrapa. Y de ahí pasamos a personas con problemas de movilidad, relata Maragliano.


La “milonguera” admite que aun falta un “encuadre” para quienes, como ella, no son medicos ni psicologos, pero , con todo destaca la creación de un “espacio permanente, como si fuera un gimnasio, en el que quienes tienen problemas de movilidad pasan dos o tres horas casi sin darse cuenta, lo que muestra que esto es convocante  y terminan formando grupos”
Del mismo modo que hay docentes que ejercitan con la cumbia en la colombiana Medellín, experiencia que relataron en el ultimo congreso, la experiencia de Rosario empezó a aplicarse en otras ciudades. En la Ciudad de Buenos Aires, la Fundación Tobías puso en marcha un plan similar para chicos con discapacidades, en Paraná y Trelew algunos matrimonios de bailarines abrieron espacios especiales y en Mendoza  ocurrió otro tanto en el centro de Empleados de Comercio. Estamos  en etapa de conocernos, de intercambiar experiencias. Por Ahora se trata de explicarles a muchos que pueden hacerlo, que les hace bien. Hay logros increíbles en quienes quieren mejorar su calidad de vida, resalta Maragliano, que anuncia para julio de 2011 el próximo Congreso de Tango Terapia.


MAragliano y Lavalle coinciden en que en la materia todavía hay mucho que aprender. “La cosa esta dando sus primeros pasos científicos; hay poco escrito. Se uso hasta ahora mas bien de manera intuitiva. Cuesta conseguir presupuesto y hasta que no explote afuera no le vamos a dar el reconocimiento que  merece. Así es  la historia del Tango y así es la del pais” evalúa Lavalle.
”Todavia es todo muy teórico. No hay información en esto y existe mucho miedo, como todo lo nuevo, admite Maragliano algo mas esperanzada.


En pacientes con Alzheimer se vieron avances notorios. Hay conexión con el propio cuerpo, relajación, mejoras fuertes en los estados de animo y una marcada baja en los síntomas de inquietud e irritabilidad. Y las clases no tienen grandes exigencias. Se les pide que caminen, que hagan rondas y que bailen los que puedan hacerlo. Los que no, que se muevan y se integren como puedan. La consigna es ganar estabilidad y perder quietud. Y colateralmente el hecho de sentirse protagonistas les aumenta la autoestima. A la larga, el paciente que se contornea al ritmo del bandoneón reduce su estrés y su tensión, y eso le permite estar mas dócil y hasta mejorar la relación con su familia. Por supuesto, esto es apenas un complemento del tratamiento con medicamentos.


Junto con Psicotango, otro libro, Tangoterapia, esboza las cualidades del tratamiento. En su texto su autor, Federico Trossero, presenta a la disciplina como una “terapia no tradicional”. “Sobre la base de promover vivencias motivadoras, nos acerca al conocimiento del psiquismo profundo, esto permite elaborar diagnósticos, terapias e investigaciones-“ explica el especialista. En este caso, la metodología que apunta a superar conflictos emocionales o dificultades psiquiatritas va bastante mas allá de la danza porque consiste en un conjunto de ejercicios terapéuticos que giran en torno de la temática del tango, el contacto físico y la sociabilizacion entre las personas.


Desde el psicotango suman, además los beneficios que la disciplina puede traer a desgastadas relaciones de parejas y que arrancan en el hecho de empezar a compartir un espacio de pertenencia y una actividad física y recreativa. Y No descubrimos nada, las características de la danza colaboran con la reaparición del deseo por el otro.
En la milonga somos varios.


Con la fobia social, la cosa es as clara. La practica del tango encuentra acá un complemento ideal porque aporta a una sensación de autoestima. Basta vivenciarlo, entenderlo, pero una mano extendida buscando a otra de alguien con fobia representa, de movida, un acercamiento afectivo.
Pero la columna del haber tiene mas: el 2x4 es recomendado tambien para canalizar impulsos agresivos, sobre todo de niños y adolescentes. En casos así, los especialistas  optan por trabajar con la poesía contenida en las letras, por las habituales temáticas de perdidas, abandonos, humillaciones y hasta violencia que a menudo aparecen,. De lo que se trata es que el paciente use la interpretación como ejercicio liberador, porque cantar, de alguna manera es apropiarse de las palabras del otro.
Hay un estudio, que ya tiene un tiempo pero que sirvió para empezar a pensar. Es de 1999 y de la Fundación Favaloro y se publico con el titulo Con el corazón en el tango. Se analizaron en el los cambios  en personas que bailaban tango, por un lado y los de aquellas que únicamente caminaban. La generación de endorfinas que implicaba la danza había provocado aquel el primer grupo estuviera mejor. En el sistema circulatorio la reducción de la presión arterial había ayudado a la circulación entre los músculos y a disminuir la formación de coágulos dentro de las arterias. Todo eso se tradujo en menos infartos y trombosis cerebrales. La estabilidad, el desarrollo muscular y los movimientos articulares a los que obliga bailar, por si  aquello no alcanza, simulaban una rehabilitación que en personas de edad, resultan vitales.


Los médicos Ricardo Comasco y Roberto Schena, que participaron de aquella investigación, brindaron primero por aquellas conclusiones y después empezaron a pensar en programas similares para hipertensos, esquizofrénicos y enfermos de Parkinson. En eso andan.
También a que pasaba con los corazones, sin metáforas, claro esta, apunto un estudio de la Universidad de MC Gill. Ahí también se probó que, entre quiebres ochos y caricias, con el baile podían prevenirse enfermedades cardiacas a través del accionar de mecanismos fisiológicos. De yapa, se vio que la mejora en la motricidad era clave para los mayores de 60 años. Así como aquella vez la Fundación Favaloro, también la Sociedad Internacional de Cardiología canto cualidades para el gotan. Y con esa base, la Universidad de MC. Gill diseño un estudio, dirigido por Patricia MC. Kinley para ver que pasaba con bailarines de 68 a 91 años. Se dividió el grupo elegido en dos subgrupos, uno de bailarines y otro de caminatas. Y tras 10 semanas de sesiones, se comprobó que los que habían elegido milonguear tenían  mayor estimulación del sistema nervioso central y mas actividad cerebral. Al principio, obvio, hubo que ablandar brazos y piernas y recuperar la sorpresa del contacto físico. Pero al final, de un lado hubo mayor coordinación y sentido del equilibrio. La experiencia de aprender  que conlleva el tango- no es lo mismo que caminar o bailar suelto que hacerlo tomado de otro, cuidando no pisarse y acompañando movimientos- tiene su lado bueno, y es que el abrazo implica la contención. Seguridad, de alguna forma y eso anima a quienes caminan con dificultades o temores.


En este punto, algunos especialistas ponen el acento en que cualquier baile estimula el cerebro, porque supone coordinar brazos y piernas con un rito, y eso es, de movida, un esfuerzo integral. Pero el tango tiene el plus del abrazo y eso es un estimulante mas. La psicogeriatria, agradecida. Sumamos todavía un elemento mas  a usted le suena igual una orden del doctor para ir a hacer gimnasia o caminatas, que una invitación a bailar. Igual, además de repartir sensualidad y ratificar la argentinidad ( y hasta dejar algunos dólares y euros en el pais) el Tango cura. Ahora, el tango hace bien y por eso lo queremos.


LA UNIVERSIDAD DE MC GILL DE CANADA, DEMOSTRO EN UNA INVESTIGACION QUE LA MILONGA PROVOCA UNA ESTIMULACION DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Y DE LA ACTIVIDAD DEL CEREBRO.